Ya vimos en una entrada anterior las oportunidades que un país como Chile puede dar a aquellos que están dispuestos a aprovechar las condiciones y ventajas que propone nuestro escenario local.
Ahora vamos a profundizar este tema basándonos en lo que Alejandro Ruelas-Gossi denominó como la “T grande” y lo aplicaremos puntualmente a las industrias de las comunicaciones y los medios.
Antes de entrar de lleno en esta materia, resumiré en esta entrada, brevemente, lo que se conoce como el paradigma de la “T grande”, para lo cual es necesario conocer primero el significado de lo que este autor describió como la “t pequeña”.
En economías emergentes, como la latinoamericana, donde el éxito de los negocios medidos en términos relativos y contrastados con las grandes economías, es casi siempre imperceptible, la “t pequeña” juega un rol relevante, principalmente porque los países tercermundistas no cuentan con una trayectoria de desarrollo tecnológico ni con los recursos de Investigación y Desarrollo (I&D) necesarios para competir en las grandes ligas.
En resumen, el éxito de estas grandes economías se basa y se centra en una cosa: el producto. A esto se conoce como innovación en la”t pequeña”.
La “T grande” en cambio, centra su foco en las innovaciones que se introducen en el modelo de negocios y NO en el producto.
Desde esta perspectiva, se abren una serie de oportunidades para aquellas empresas que con visión y creatividad, sean capaces de reinventarse en su modelo, cambiando las reglas del juego competitivo.
El autor sostiene “que la empresa impulsada por la T grande aplica tres categorías en su procesos de innovación: variación, que son los mecanismos para detectar y estimular sugerencias de innovaciones; selección, los mecanismos para elegir cuáles de ellas serán aceptadas, y diseminación, los mecanismos para transferir las innovaciones a las diversas operaciones de la compañía” elementos que se pueden encontrar en cualquier tipo de organización y que son suficientemente poderosos para ponerlas a competir en las grandes ligas.
Un caso representativo en innovación en la “T grande” es la de la Compañía de cementos mexicana, Cemex.
A principios de los años 90 la empresa de cementos mexicana Cemex se enfrentaba a un desafío: cómo entregar en el mismo día y lo más rápido posible la mezcla de cemento a contratistas que acostumbran cambiar sus pedidos a última hora. En busca de una respuesta, los ejecutivos de Cemex visitaron el centro de llamadas de emergencia 911 de la ciudad de Houston. Al comprobar que ahí eran capaces de reunir un grupo de paramédicos en un vehículo en sólo 10 minutos para salvar una vida, concluyeron que debía haber también una forma de mejorar el proceso de entrega de sus mezclas.
Inspirándose en el modelo de emergencias médicas, Cemex estableció un método de despacho usando un sistema GPS conocido como GINCO: Gestión Integral del Negocio de Concreto, un sistema que reposa en una plataforma especializada de tecnologías de la información (TI).
Hoy, una buena parte de la flota de camiones de mezcla que Cemex opera en México está equipada con localizadores GPS y terminales de información. Esto les permite llegar con la mezcla exacta a los lugares de construcción cuya demanda varía constantemente. Además, la empresa garantiza la entrega del cemento en un plazo de 20 minutos, en vez de las tres horas que demoraba antes. Esto llevó a Los Angeles Times a escribir: “Cemex entrega más rápido que Domino’s Pizza”. Los clientes de la cementera no sólo reciben un servicio sustancialmente más sensible a sus demandas, sino que los costos de entregar la mezcla lista de cemento bajaron 35%.
¿Cómo caracterizar lo realizado? Ningunas de las tecnologías usadas por Cemex en este proceso son de por sí especialmente innovadoras: ni las herramientas de la plataforma de TI, ni el GPS, ni la terminal de información. Pero la fusión de estas tecnologías en un nuevo proceso logístico es una admirable innovación. No es una innovación en el producto –la mezcla de cemento sigue siendo la misma–, pero sí en el modelo de negocios.
La propia Cemex hoy es la tercera mayor empresa de su rubro en el mundo, con ventas netas anuales de US$ 6.500 millones en más de 30 países.
Les dejo un PDF de Harvard Business Review que encontré en la red, que se refiere a este paradigma y que considero importante conocer para comprender mejor los aspectos de como esta “T grande” abre enormes oportunidades para las empresas latinoamericanas en las industrias de las comunicaciones y los medios, materia que abordaré en la próxima entrada con profundidad.
Lea: La T grande en las comunicaciones