Hace unas pocas semanas tuvimos la oportunidad de ver por televisión en el programa #MentirasVerdades una entrevista a un Troll, escuchar de su propia boca como piensa, lo que siente y lo que hace.

La entrevista se transformó rápidamente en topic trend en twitter, lo que motivó un análisis inmediato del contenido que las personas tuiteaban mientras veían la entrevista.

Aquí los resultados: 99.8% de las personas expresaban un sentimiento de rechazo o negativo hacia el troll.

Este tremendo rechazo me hizo reflexionar respecto al por qué las personas que se manifestaron por twitter, criticaron negativamente al troll, cuando en la realidad, muchos de ellos también habían sido troll, expresándose a través de sus cuentas con insultos, descalificaciones sin fundamentos, falsas acusaciones, etc. y ojo que no me refiero a los comentarios sobre el troll entrevistado, me refiero a comentarios sobre compañías de servicios móviles, empresas de retail, bancos, personajes mediáticos y políticos que habían realizado el último año.

Un amigo y colaborador, sociólogo de la Universidad Católica, Erick Navarro, lo interpretó como:

“La modernidad ha suscitado un culto al individuo sin precedentes, los
medios digitales propician que desviaciones del tipo psíquicas se
transformen en comunicaciones, y pasen de ser un hecho interno a un hecho
social.

El problema del Troll en términos propiamente sociales, es decir
comunicativos, es que no plantea argumentos.

Los Trolls buscan generar una reacción negativa o de desconcierto,
círculo vicioso del cual no se puede escapar porque cualquier respuesta
puede servir para retroalimentar 
el troleo.

Lo que hay detrás de esto es una intención no declarada,
que 
puede ser llamar la atención, expresar una desviación,
resolver contradicciones internas, utilizar las redes sociales como una válvula de
escape para conflictos personales, etc.

Esta pretensión de validez al estar oculta para los otros interlocutores imposibilita el diálogo.

Otros interlocutores más responsables intentarán responder aceptando las premisas del troll,
lamentablemente estas premisas aceptadas de buena fe, 
han sido generadas de forma perversa.

Los que se involucren con un poco menos de tino se sentirán ofendidos y se rebajarán a los insultos
convirtiéndose momentáneamente en trolls.

El troll lo que hace es truncar el diálogo manipulando la situación para su satisfacción
al evitar entrar en argumentos.

Una sociedad que se construye en base a intereses ocultos -incluso para el mismo emisor- decae,
porque al cerrar la posibilidad al 
diálogo se cierra, antes de siquiera plantearselo, la posibilidad al consenso;
a construir algo más grande que la suma de las dos parte.

Con todas las oportunidades que hay para comunicarse, se requiere un mínimo
de madurez, que parte por decir lo que se quiere decir,
sin trasfondos que los otros interlocutores no puedan ver.”

En una sociedad inmadura respecto a sus capacidades de comunicación a través de medios sociales veo con mucha lástima el futuro de nuestro país si no se levantan las voces de aquellos que queremos ir por más y buscamos hacerlo con la misma pasión, pero con respeto, con argumentos inteligentes y con ideas.

Pucha que es fácil ser troll y que difícil es ser su antagonista, en un medio donde las masas reaccionan como ovejas y se mueven por la inercia colectiva del rebaño, sin cuestionarse un poco si están camino al matadero.

Como CEO de una empresa de estudios de mercados en redes sociales, puedo decir con argumento de sobra que hemos visto muchos tipos de usuarios y que por su comportamiento en la red, han quedado clasificados en nuestros estudios bajo 4 diferentes especies de personas, que coexisten con propósitos diferentes.

Los Trolls, individuos que insultan gratuitamente, que no saben plantear su punto de vista sin faltar al respeto, que descontextualizan todo para construir un discurso destructivo pero a su favor y que por lo general critican el sistema y a las personas sin manifestar soluciones o propuestas con argumentos inteligentes.

Un troll no sólo construye un discurso desconcertante sino que logra con él hacer que otros se conviertan en troll al retuitearlo o difundirlo. Un 35% de los chilenos fueron troll en algún momento el 2011. La mayoría puede cambiar su condición si se lo propone.

Los Wayseer, cuyo nombre se lo debo a Garret John LoPorto, quien dejó en su video un manifiesto que simplifica mucho como explicar esta especie muy particular de personas que sienten y creen que siempre hay una forma de mejorar las cosas, inconformistas que luchan con pasión por sus ideales y que con respeto y argumentos sólidos, hacen ver a los demás que existe una mejor forma de vivir con justicia e igualdad. 1 de cada 10 personas es un Wayseer.

Los Wayseeker son las personas que buscan lo mismo que el Wayseer pero que no visualizan cual es el camino para encontrarlo. Se apoyan y confían en los Wayseer. Tiene la fuerza para participar de un movimiento por los animales callejeros, por la contaminación de los mares, por la salud de los más necesitados, por la educación y la pobreza. Con Wayseeker maduros y responsables pueden hacerse grandes cambios y progresos para nuestra sociedad. Un Wayseeker puede confundirse y actuar como un troll, ojo. 50% de las personas son Wayseeker.

Los Agentes son personas programadas desde su nacimiento para vivir bajo el dogma. Creen ciegamente en el sistema y luchan por él. No están dispuestos a desafiarlo, por el contrario, creen tanto en él que están dispuestos a entregarle su vida. No cuestionan el entorno donde viven y dan por hecho que lo que les tocó vivir es lo que hay y más vale acatar las reglas para no perder lo poco y nada que les tocó. Un 5% de las personas son agentes.

La realidad performativa

Ahora, por qué es importante todo esto? Por qué es necesario que todos comprendamos la naturaleza de las personas que están detrás de una cuenta de twitter, de un blog o un medio?

La respuesta está en un antiguo concepto oculto por años en la sociedad y que toma una tremenda relevancia cuando se masifican las redes sociales, me refiero a “La realidad performativa”.

Y que es la realidad performativa? Es cuando las cosas dejan de ser lo que son y pasan a ser lo que la gente dice de ellas o interpreta de ellas.

Por ejemplo, si llega un nuevo modelo de auto de la marca x, y un usuario dice que el auto tiene los frenos delanteros con una falla de fábrica y su lista de followers comienza a retuitear esta información hasta hacerse de conocimiento masivo… cuando alguien diga en una reunión social que se piensa comprar un auto de esa marca /modelo las personas le dirán “cuidado porque ese auto no frena”

Quizás sólo le faltaba un poco de líquido de frenos,  pero el caso es que a final de cuentas, la empresa deja de vender un auto que quizás tenía el mejor sistema de frenos del mercado y que hubiese prevenido una serie de accidentes por alcance, pero por una afirmación falsa redistribuida por decenas de usuarios que retuitearon sin mayor conocimiento de la materia que difundían, el auto no salió al mercado y todos perdimos con esto.

Esta realidad performativa nos obliga a pensar responsablemente antes de emitir un tuit o antes de retuitear, porque quizás, al seguir el rebaño, vamos directo al matadero.

Qué no debemos hacer y qué podemos hacer entonces?

  • No sigas a un troll, hazle unfollow a todos los que veas que con sus contenidos no construyen nada y atentan contra la moral y las buenas costumbres.
  • No tuitees como un troll. Piensa bien antes que la inmunidad de tu teclado es relativa y que la gente cada vez valorará menos tu opinión.
  • No retuitees a un troll ni a un tuit que pueda ser falso. Infórmate antes para donde vas con las masas, quizás no quieras llegar donde van ellos.
  • Cuando tuitees o retuitees hazlo pensando en que quieres conseguir entregar un mensaje honesto y respetuoso, con bases sólidas, que represente tus ideales y forma de ver las cosas, pero con el propósito de colaborar para que las cosas cambien para mejor. Si puedes aportar una idea o solución, mejor.

Este post aplica también para los medios de comunicación que prefieren invertir sus capacidades en atacar, insultar, destruir, engañar y distorsionar la realidad para conseguir la audiencia de las masas inconscientes e inmaduras, porque a final de cuentas, las personas son inteligentes y a la larga siempre se darán cuenta.

Una cosa más. Estoy muy contento al ver cambios en el tono y estilo de los tuits de varios tuiteros “influyentes”… me enorgullece verlos más respetuosos, atinados, agudos pero colaborativos y sin perder la pasión, haciéndose responsable de lo que dicen y conscientes que mañana podrían ser expuestos públicamente y quemados en la hoguera como otra #MenteEnferma. Se ve que hay una evolución en progreso.

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